“Las universidades estatales deben incluir la temática medioambiental en su quehacer y así cumplir su responsabilidad con la sociedad”

//“Las universidades estatales deben incluir la temática medioambiental en su quehacer y así cumplir su responsabilidad con la sociedad”

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El año 2014 fue, sin duda, el año en que EMERES fortaleció su vínculo con el sector académico. A los acuerdos firmados con las Universidades de Chile y de Santiago se sumó el convenio de colaboración con la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), una alianza que se desarrolla en el acompañamiento de procesos de participación social en comunidades, en monitoreo y seguimiento de parámetros ambientales utilizando drones y en el monitoreo de material particulado (MP10 y 2,5) y análisis de componentes elementales del aire.

Una alianza que busca poner a disposición de los municipios socios de EMERES las capacidades académicas y tecnológicas de esta casa de estudios pública y que a juicio de su Vicerrector de Transferencia Tecnológica y Vinculación, Mario Torres, resulta fundamental para abordar la problemática medioambiental desde una visión integral y colaborativa.

¿Por qué la UTEM se interesa en firmar un convenio con EMERES?

“Para nosotros como UTEM tener un convenio marco con EMERES tiene diversas potencialidades. En primer lugar EMERES agrupa 20 municipios de la Región Metropolitana que están preocupadas y ocupadas del tema medioambiental y nosotros somos una universidad regional, entonces asociarnos con EMERES nos permite trabajar el tema medioambiental en la región y poner nuestra oferta de servicios de transferencia tecnológica para abordar estas problemáticas. Por otro lado, nos interesa trabajar en red con las otras dos universidades que tienen convenio con EMERES: la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago”.

¿Y en esa línea cuál es el aporte que la Universidad pone a disposición de esta relación?

“Lo que podemos aportar a EMERES es todo el trabajo de soporte comunitario a la educación medioambiental, a través de la Escuela de Trabajo Social y de Diseño. También vamos a trabajar en la medición de contaminantes medioambientales a través del laboratorio móvil de nuestro Departamento de Física. Y trabajar también la caracterización territorial con la Escuela de Geomensura sobrevolando y haciendo algunos levantamientos con drones”.

En general, a su juicio, ¿que rol le compete a las universidades en afrontar las problemáticas medioambientales?

Tenemos que entender que siempre hablamos de un sistema universitario, sin embargo creo que hoy hay un no-sistema universitario, donde durante mucho tiempo las universidades estuvieron obligadas a competir por espacios y nichos de trabajo. Creo que al menos en las universidades estatales, se debe incluir la temática medioambiental en su quehacer y así cumplir su responsabilidad con la sociedad. Hoy al menos esa es la tendencia. Creo que las universidades deben buscar generar mayores sinergias a través de organizaciones como EMERES, por ejemplo, para poder volver a recuperar la iniciativa de las universidades de instalar políticas públicas, y no solo ser ejecutores de políticas públicas o proyectos específicos y la problemática ambiental es una buena oportunidad para ello

¿Y en particular en la UTEM, cuál es el enfoque que se le da a la problemática medioambiental?

La universidad tiene 3 sellos distintivos: tecnología, sustentabilidad y responsabilidad social. Sobre esos tres sellos está desarrollado nuestro modelo educativo y nuestras intervenciones que hacemos, es decir, el tema medioambiental está abordado a través de estos tres pilares.

¿De qué forma este sello de sustentabilidad que declara la universidad se traduce en trabajos e intereses concretos por parte de investigadores, académicos y estudiantes en ámbitos medioambientales?

Al instalar como sello identitario el tema de la sustentabilidad claramente se abrió un espacio hacia una línea específica y prioritaria al área de desarrollo. La universidad, por ejemplo, se acogió al acuerdo de producción limpia, el que está instalado en el plan de desarrollo estratégico, el tema de los campus sustentables, y hay equipos y profesores destinados a desarrollar esa labor. Y también hemos asumido avanzando en la medición de la huella de carbono como universidad. Ya la medimos por segundo año consecutivo y estamos en el proceso de mitigación de la huella. Nosotros también como Universidad administramos 6 liceos técnicos profesionales a los que les medimos la huella y, además, empezamos a medir la huella en otros liceos a quienes entregamos los planes de mitigación. También tenemos una área que está trabajando con paneles solares midiéndola carga de los paneles con Chilectra. En esta misma línea y con paneles fotovoltaicos estamos trabajando para generar energía eléctrica a un par de comunas de la Tercera Región que no tienen posibilidades de energía. Es decir, la sustentabilidad la tomamos en serio y estamos haciendo varias iniciativas en este sentido.

¿El tema medioambiental está incluido dentro de los ramos y mallas curriculares?

El tema medioambiental está declarado en la Misión de la Universidad y está declarado en un porcentaje importante en las misiones de las carreras, pero a su vez cuando la Universidad lo declara sello se define un programa transversal. Es un curso taller de sustentabilidad que está en el marco del modelo educativo. La mayoría de las carreras, entonces, deben pasar por este taller.

¿Cuáles son las potencialidades en la UTEM que aún no se convierten en acciones concretas, en beneficios para la sociedad en el ámbito medioambiental?

Creo que tenemos que avanzar más en las granjas solares y masificar en conjunto con EMERES y la USACH la instalación de plantas recuperadoras de aceite de uso doméstico para generación de biocombustible.

¿Qué rol debiera jugar, a su juicio, el Estado en apoyar a sus universidades para abordar el desafío de la educación medioambiental?

Es necesario que el Estado trabaje con sus universidades, entendiendo que hay universidades regionales y otras nacionales. Ahí, hay un tema de destinación de recursos que se podrían canalizar en forma de convenios de desempeños para las universidades. También es importante que el Estado intente trabajar como un sistema con las organizaciones que están en el tema medioambiental, porque hoy hay solo iniciativas sueltas.

¿Cómo se mejoran los indicadores de participación ciudadana en temas medioambientales desde la visión de la Universidad?

“Nosotros tenemos experiencia con las comunidades escolares sustentables y que, evidentemente, abordan o intentan trabajar el tema de la animación medioambiental. Otro instrumento son las huertas urbanas con contenidos. Lo complejo del modelo hoy, es entender que la Universidad tiene que trabajar en una lógica bidireccional con la comunidad y no imponer lo que debe ocurrir. Es un trabajo complejo y de largo plazo que tiene bastante avances y retrocesos, entendiendo que esto es un proceso educativo. Pero la primera premisa es que las relaciones son bidireccionales, en donde eliminamos las palabras usuarios y beneficiarios y hablamos de una comunidad que es socio comunitario y que el problema es conjunto y común. Para ellos hay que tener metodologías concretas de aprendizaje y servicio con una lógica horizontal en la que tenemos experiencia de muchos años trabajando con comunidades indígenas. También trabajamos en Bolivia en la instalación del nuevo modelo educativo, que descoloniza la educación y también con algunos modelos en Marruecos.

¿Cuáles son las principales falencias o complicaciones de los municipios para generar una gestión ambiental más eficiente?

Lo que se ve en un número importante de municipios es que el tema ambiental se reduce al residuo y la mirada de la ciudadanía, por tanto es muy corta, y entiende que gestión medioambiental es que le saquen la basura y los escombros pero, obviamente, gestión ambiental es más que eso, lo que se aborda con educación. Además, por lo mismo, esta área termina siendo el patio trasero de los municipios que nadie quiere mirar, olvidando que ahí está el espacio para hacer la mayor cantidad de innovaciones. Por eso EMERES es muy potente en términos de generar una red e intercambios.

¿Es la tecnología una solución importante para mejorar la gestión medioambiental?

Absolutamente, esencialmente a través de transferencia tecnológica, por eso creo que el camino que ha tomado EMERES de conocer otras experiencias y participar en distintos seminarios para conocer buenas prácticas creo que es muy positivo.

¿Dónde están las mayores oportunidades de transferencia Tecnológica?

Creo que en el área de reciclaje y biocombustibles. Hay oportunidades de negocios dejando menos la disposición final y trabajando un porcentaje importante en la lógica de la recuperación y puesta en valor de lo que hoy denominan como basura pero que en definitiva es un recurso.

2015-02-28T21:32:11+00:00